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En la actualidad son muchas las instituciones que han tercerizado sus servicios de apoyo para enfocarse en sus actividades misionales. Sin embargo, no en todos los casos esta tendencia resulta ser la mejor opción, especialmente en lo que al sector salud se refiere. Lo anterior, teniendo en cuenta que es en este sector donde el tema es mucho más complejo de lo que parece, pues existen ciertas consideraciones que no se pueden, ni se deben pasar por alto.

Tradicionalmente los servicios que con mayor frecuencia se han tercerizado en el sector salud son seguridad y vigilancia, aseo y mantenimiento, alimentación, lavandería industrial, y su nivel de acogida está dado en este mismo orden. Esto se debe principalmente a la necesidad que existe de reducir costos y especializar el servicio para mejorar su calidad. En teoría cuando se terceriza un servicio y es ejecutado por una empresa especializada los riesgos operacionales asociados se disminuyen considerablemente, pero ¿Qué sucede cuando se tercerizan los servicios de lavandería industrial?, la realidad es que se incrementan los riesgos de salud pública.

El riesgo operacional de la tercerización del servicio de lavandería industrial aumenta debido a que la posibilidad de adquirir infecciones intrahospitalarias (IIH) es mayor al realizar estos procedimientos. El peligro radica en llevar las prendas de diferentes unidades de atención a un solo centro de acopio en donde la cadena de asepsia del servicio se pierde. Inclusive, el medio por el cual son transportadas las prendas fuera de la entidad de salud genera más riesgo de contaminación. De otra parte a causa de la resistencia bacteriana que presentan las partículas contaminadas con residuos catalogados como peligrosos en los sitios donde se procese el lavado, se genera una transferencia de agentes contaminantes de distinta naturaleza.

Conviene aclarar, que por su parte que el Ministerio de Salud y Protección social con el ánimo de armonizar la normatividad que regula los residuos peligrosos generados en los servicios de salud y otras actividades, expidió el Decreto N. 351, del 19 de Febrero de 2014, en donde el servicio de lavado de ropa hospitalaria o de esterilización de material quirúrgico quedó sujeto a las disposiciones establecidas en esta norma. Entre muchos aspectos vale la pena destacar que el procedimiento adecuado para efectuar este tipo de actividades debe estar documentado por parte de Los Hospitales en el Manual para la Gestión Integral de sus Residuos Generados. Este documento debe contener los procedimientos y requisitos necesarios para realizar las actividades que representan riesgo biológico o infeccioso. De esta manera, garantizar con cada procedimiento la desactivación o eliminación de las características de peligrosidad, evitando la proliferación de microorganismos patógenos.

Una de las causas de generación de bacterias en las entidades de salud obedece al manejo inadecuado en el tratamiento que se le da al lavado de la ropa hospitalaria y a la inoperatividad de sus procedimientos o protocolos de desinfección, cuando estos no se ajustan a la normatividad vigente.

Además es conveniente señalar que cada prenda según su uso tiene un tratamiento diferente de desinfección y por lo tanto no se deben mezclar prendas de diferentes centros de salud dedicados a especialidades diversas (pediatría, cancerología, geriatría, cardiología, neurología, etc), por el riesgo de someter las prendas a protocolos de desinfección dentro de un mismo espacio. De manera que se hace necesario para la seguridad en la asepsia que los hospitales cuenten con un espacio amplio dentro de sus instalaciones que les facilite realizar el lavado y desinfección con equipos de lavandería industrial de características técnicas óptimas, preferiblemente de uso exclusivo para cada centro de salud. 

En síntesis, lo que sucede en muchos hospitales es que pasan por alto los procedimientos de higienización al que deben ser sometidas las prendas y se desconocen los costos en los que se pueden ver inmersos por una inadecuada manipulación al no medir  los riesgos biológicos a los que se exponen los usuarios al trasladar una responsabilidad de este tipo a un tercero. Vale la pena resaltar que  la norma establece que la responsabilidad por este aspecto es del generador, en este caso las entidades de salud.  Esto sin demeritar que existen empresas que se especializan en el lavado industrial, aunque con los riesgos propios de la manipulación de prendas de distinto origen. Sin embargo, en la práctica son pocas las entidades de salud que exigen el factor calidad del proceso y que están dispuestas a pagar por ello.   

Como resultado de este análisis es vital para el correcto funcionamiento de las entidades Hospitalarias que sus funcionarios entiendan la importancia de realizar una gestión integral de los residuos peligrosos generados. Entre ellos entender los riesgos a los que se enfrentan cuando desean sacar las prendas contaminadas de sus instalaciones para subcontratar el servicio de lavado. Por lo tanto, se recomienda hacer un mejor manejo de la infraestructura física con la que cuentan y de establecer protocolos de desinfección adecuados a la complejidad de su operación, ya que de ninguna forma se puede reducir la prestación del servicio de salud a temas netamente económicos. 

Sea esta la oportunidad para advertir que aún existen en Colombia fabricantes colombianos que le apuestan a la industria nacional como es el caso de GRUPO GEMLSA S.A.S que brinda todo el respaldo, asesoría y acompañamiento necesario para la puesta en funcionamiento de sus áreas de lavandería industrial, esto es diseño, instalación, montaje, puesta en funcionamiento, capacitación y servicios posventa necesarios para el éxito de sus proyectos.

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